COLORANTES ALIMENTARIOS ARTIFICIALES VS NATURALES

Por todos es sabido que cuando ingerimos un alimento se ponen a funcionar no solo el sentido del paladar y el olfato sino también el resto de ellos, pues de alguna manera sabemos relacionar al alimento con sus carcterísticas organolépticas propias que aparte del sabor y el olor, lo pueden ser tu textura y apariencia.

Para mejorar la apariencia de algunos alimentos se emplean colorantes que ayudan a cambiar la apariencia del alimento a modo de hacerlo más apetecible a la vista. Es típico el empleo de colorantes artificiales, por lo que sobre todo en aquellos alimentos como bebidas carbonatadas, refrescos en polvo, gelatinas, caramelos, algunos cereales coloreados, etcétera; son empleados con frecuencia. Sin embargo considerando que se trata de productos químicos que en muchos casos se aplican en dosis controladas, pueden considerarse aditivos tóxicos que se añaden a los alimentos.

La toxicidad de una sustancia no tiene que estar dada solamente por un efecto de envenenamiento espontáneo, sino algunas sustancias resultan tóxicas mediante un efecto acumulativo que genera trastornos por la ingestión sucesiva  de los mismos a largo plazo.

La industria alimentaria comenzó a emplear estos aditivos luego de estudios que han comprobado que se alcanza un mayor nivel de aceptación en aquellos productos que resaltan los colores en función de los ingredientes o el sabor esperado. Por ejemplo, si compramos una bebida de fresa debemos esperar que  sea roja, así mismo de naranja debe ser anaranjada, de piña amarilla, limón en verde  y así sucesivamente relacionamos los sabores con los colores. También existen alimentos cuyo envejecimiento afecta las coloraciones naturales de sus ingredientes, por lo que se emplean colorantes artifciales que contribuyan a enmascarar este proceso.

Sin embargo de manera contradictoria, este efecto se convierte en un arma de doble filo cuando consumimos productos que contienen aditivos que pueden afectar nuestra salud. En los últimos años producto del rechazo que han sufrido muchos de estos productos por los riesgos para la salud, se ha incrementado el uso de colorantes naturales que como su nombre lo indica proceden de fuentes naturales por lo que deben resultar menos dañinos. En ocasiones se adicionan para resaltar los colores naturales del alimento y hacerlo más apetecible a la vista pero a diferencia de los otros no se trata de un compuesto químico que debe aplicarse en pequeñas concentraciones por su nivel de toxicidad.

Pero ojo, existen algunos colorantes incluidos en la categoría de "naturales" pudieran provocar reacciones alérgicas, pues no provienen de fuentes vegetales. Tal es el caso del conocido como "cochinilla" proveniente del insecto Daptylopius coccus (cochinilla) que aporta el llamado rojo carmín procedente del ácido carmínico. Se han asociado casos de reacciones alérgicas y anafilaxia con el consumo de este colorante.

Por tanto, resulta importante que cada consumidor consulte la información nutricional y el listado de los ingredientes que componen los alimentos que se ingieren pues, si de antemano conocemos que hemos tenido episodios alérgicos, migrañas y otros por el consumo de algún colorante, podemos evitarlo si sabemos que no debemos ingerir el alimento que los contiene.

Debe incrementantarse el empleo de los colorantes naturales tales como cúrcuma, antocianinas y flavonoides, carotenoides e incluso la clorofila, todas provenientes de las plantas. Si conocemos los riesgos que implica el empleo de estos productos, es hora de comenzar a tomar conciencia de la importancia que tiene el cuidado de nuestro organismo y el mantenimiento de su salud. 

A continuación les presento dos ejemplos de colorantes artificiales empleados comunmente y los riesgos de su empleo.

TARTRACINA: Resulta posiblemente uno de los más conocidos pues es muy empleado para lograr tonos amarillos-anaranjados e incluso verdes cuando se combina con otros colorantes. Sin embargo se ha relacionado su consumo con las paracición de determinadas alergias e incremento de los ataques de asma en pacientes con sensibilidad. Se ha asociado también con el incremento de los casos de Síndrome de Hiperactividad en niños.

ERITROCINA: De color rojo, se ha comprobado que puede producir fotosensibilidad y es cancerígena.

Es cierto que las empresas productoras de alimentos llevan un control rígido de las concentraciones empleadas en estos colorantes y se toman medidas estrictas en el control de la calidad de los mismos, sin embargo si contamos con fuentes naturales de colorantes e incluso, y aun mejor, con alimentos frecos que pueden sustituir a los procesados, estamos ayudando a nuestro cuerpo sin sobrecargarlo con material que pudiera ser potencialmente tóxico.

ygcuba30

Licenciada en alimentos

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