Cada mes en un caso y cada dos en el otro, recibimos en nuestro buzón las facturas de la luz y el gas. ¿Miramos unicamente el importe total que debemos pagar, sonriendo "agradecidos" si es menor que el período anterior? ¿O nos detenemos minimamente a comprobar los conceptos que nos facturan? Los que han respondido afirmativamente a esta última cuestión estarán velando por sus intereses, pues por muy conformes que creamos estar con el servicio que nos prestan, no debemos olvidar que estamos recibiendo el mismo a cambio de nuestro dinero.
En este sentido, basicamente deberíamos fijarnos en el precio unitario que nos cobran (¿se corresponde con el estipulado?) y en el "término energía" el cual se refiere al consumo que hemos realizado en el período facturado (¿coincide con la lectura del contador?, ¿nos lo cobran al precio -asimismo- estipulado?) ... Por lo demás, el resto de puntos que se reflejan en factura tiene que ver con conceptos "fijos", como la potencia contratada, el impuesto sobre la electricidad, el IVA.... En nuestro repaso, conviene coger la calculadora y resumar los parciales. Lo común es no encontrar error en la operación que nos hicieron, pero esos 5 minutos que utilizamos en realizarla nos ayudan también a familiarizarnos con el papel, los términos y cifras que incluye, y a detectar facilmente cualquier anomalía, novedad u observación en futuras recepciones.
Si hemos descubierto un error, o para cualquier tipo de duda que tengamos respecto de los puntos que aparecen en factura, podemos ejercitar nuestros derechos de información en los teléfonos y direcciones de internet que las compañías consignan (todas lo hacen normalmente en los márgenes superiores o inferiores).
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